Diseñados por Cruz Interiors y realizados por DOCA Tampa para una residencia en Lutz, Florida, estos dos vestidores —uno para él y otro para ella— se plantean como una extensión natural de la arquitectura de la vivienda. Dos espacios amplios y ordenados, concebidos para responder a necesidades diferentes, pero conectados por un mismo lenguaje de diseño, materiales y acabados.
La distribución de cada vestidor aprovecha las distintas zonas para crear composiciones equilibradas, alternando espacios cerrados con otros más abiertos y destinados a la exposición. Aunque cada uno cuenta con una organización adaptada a su usuario, ambos mantienen una estética común que aporta continuidad al conjunto del proyecto.
En la zona del tocador se ha utilizado el modelo Borno Roble Riftcut, con un tinte desarrollado especialmente para el proyecto y un acabado con un suave brillo del 10 %. La madera aporta un carácter más natural y crea un contraste con el resto de los acabados, diferenciando esta zona sin romper la continuidad del vestidor.
Las puertas en acabado Champagne 1700 se combinan con frentes e interiores de cajón revestidos en piel sintética efecto buffalo, personalizada por Ecodomo. Esta combinación aporta textura y calidez al conjunto y permite mantener una misma línea estética incluso en el interior del mobiliario, cuidando especialmente aquellos detalles que forman parte del uso cotidiano.

La iluminación integrada acompaña el diseño del mobiliario y ayuda a destacar tanto los materiales como las zonas de exposición. A ella se suman los zócalos espejados y una selección de accesorios totalmente personalizados, desarrollados para adaptarse a las necesidades concretas del proyecto.
El resultado son dos espacios pensados hasta el último detalle, donde materiales, iluminación y soluciones a medida trabajan conjuntamente para ofrecer funcionalidad, orden y una integración natural con el resto de la vivienda.
Con la colaboración de Couture Cabinetry y fotografiado por BOS Images, este proyecto muestra una forma de entender el vestidor no como una estancia independiente, sino como un espacio que forma parte de la arquitectura y del día a día de la vivienda.

